RIFLE REMINGTON MODELO R-25 TACTICAL SEMIAUTOMATICO CAL. 243 WIN

2 206,26

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Referencia: 60030 Categoría:

Descripción

Ya ha llegado a nuestros almacenes el semiautomático que los aficionados a la plataforma del M-16 estaban esperando.

Sus características más destacadas son :

*Cañón flotante de 51 cmts. ChroMoly de alta precisión.
*Cañon fluted, reduce peso y facilita el enfriado.
*Carril Picatinny sobre el cajón de mecanismos y delantera.
*Pistolet ergonómico.
*Cargador de 4+1 disparos.
*Camuflage Mossy Oak

PRENSA Autor: Miguel Coya (revista CAZA Y SAFARIS)

Remington R-25
Cazando con un yanqui.
Aun no siendo demasiado habitual, casi todos hemos coincidido en alguna ocasión con cazadores que utilizan armas militares –tanto históricas como fusiles de asalto– modificadas para su uso civil. Realmente esto no debería sorprendernos pues, por ejemplo, la mayoría de los cerrojos son derivados de una acción militar, la Mauser 98. En este caso, traemos una novedad que no deja de ser una señal más de lo cercanos que pueden estar estos dos mundos, pues, aun siendo su distancia conceptual extrema, en el plano técnico siempre acaban por beber del mismo vaso.

REMINGTON R-25.

Apuesto que aunque a la mayoría de ustedes no les suenen estas siglas, solo necesitaré murmurar M-16, para que sepan a que arma me estoy refiriendo. Efectivamente, el Remington R-25 es una modificación más realizada sobre la plataforma AR-15, práctica común en su país de origen. El cazador y tirador norteamericano demanda su fusil de asalto, emblema y orgullo nacional, modificado para poder usarlo en el ámbito deportivo. En este caso Remington, encarga su particular interpretación al afamado fabricante DPMS Panther Arms, materializándose finalmente la colaboración en dos modelos: el R-15 VTR Predator y nuestro R-25. Fundamentalmente la mayor diferencia entre ellos apunta a los cartuchos que recamaran. Para el R-15, el mas cercano por dimensiones al M-16, se puede elegir entre el 204 Ruger, 223 Remington y el nuevo .30 Remington AR -versión Hunter- Este último cartucho, basado en las vainas del .450 Bushmaster y del .284 Winchester, mantiene unas longitudes similares al .223 Remington, haciendo de esta forma muy sencillo darlo como opción a pesar de engarzar un proyectil del calibre .30. Monta originalmente puntas de 125 grains con velocidades en boca a unos 853 m/seg, receta esta perfectamente válida para cazar piezas medias y ligeras. Exceptuando por tanto a este último cartucho, la intención del R-15 es cubrir varmint con calibres varmint, utilizando para ello un rifle semiautomático muy preciso.

El modelo R-25, aun tratándose a grandes rasgos del mismo arma, da un salto importante al ofrecerse en cartuchos mucho más potentes. Marca la pauta la longitud de vaina, dejando claro que es el .308 quien pone los límites. Finalmente son solo él y sus hijos, los .243 Win y 7-08 Rem, las opciones posibles; propuestas sin duda palpables del horizonte más amplio que trata de cubrir este modelo. El R-25 es un rifle pensado para cazar caza mayor, con potencial suficiente para según nuestra elección, enfrentarnos con garantías a casi cualquier pieza, exceptuando, claro está, la fauna pesada peligrosa. Entiéndame, con el .308 Winchester se abaten habitualmente caza en todos los continentes y aunque podamos tildarle de crítico sobre las más pesadas, aun así no podremos negar que es capaz de salir airoso.

En este caso, recibo el R-25 en .243 Win. Se trata del archiconocido short 6 mm de Winchester, preciso donde los halla, suave y tenso, con una capacidad para matar que sorprende al profano por su efectividad. Comercialmente monta pesos que van desde los 55 hasta los 100 grains, siendo los mas recomendables para nuestra caza mayor los cercanos a los 90 grains y superiores, fundamentalmente por su mayor consistencia. Por supuesto cartuchos de tan poco peso y alta velocidad, requieren una dosis extra de atención para la elección del proyectil a utilizar, pues de otro modo el fracaso puede ser absoluto. Quiero decir con ello que aunque sirva en principio la norma de gramajes cercanos a los 100 grains, en ocasiones podemos estar hablando de puntas muy duras o excesivamente blandas. Reflexione sobre el tipo de pieza que va a cazar y busque un proyectil acorde con su peso y consistencia. Con cartuchos de estas características, cuanto más especialistas y sibaritas seamos en la elección de puntas, mas garantías tendremos de éxito tras el impacto.

El sistema de funcionamiento es por toma de gases en un punto del cañón; el acerrojamiento mediante cabezal rotativo multitetones. La excepción viene de transmitir la fuerza necesaria al cierre en vez de impulsar un embolo que sea el encargado de hacerlo. Para ello, el tubo que reconduce los gases usados se ubica sobre el cañón. La palanca de armado se encuentra en la parte trasera de la carcasa, y en este caso, dada las dimensiones del visor montado, costaba algo acceder a ella. El cargador monta los cartuchos al tresbolillo, teniendo capacidad para cuatro más el incluido en la recámara. Evidentemente nuestra legislación nos obligará a “caparlo” a dos si no queremos incurrir en ilegalidad. El guardamanos es un tubo de aluminio mecanizado y ventilado por 6 ranuras longitudinales, dejando al cañón completamente libre. Ello repercute en el aumento de precisión, no olvidando la ventaja de una más rápida refrigeración y enfriamiento del cañón. Este último mide 20” -50.8 cm-suficientes para sacarle un buen rendimiento a un cartucho como el .243 Win. Es de buen grosor y del tipo fluted con rebajes longitudinales, acabado fosfatado en color gris oscuro. Sorprende en él el acabado del brocal, de nuevo en dos planos paralelos con el interior rebatido. En este caso, es de tan buena factura que no llega ni a existir escariado. Sorprende como afloran las estrías cortando la boca, impecables, en un perfecto plano a 90 grados. El peso ronda los 3.97 kilos con una longitud total aproximada de 101 cm. La culata cuenta con el típico perfil militar, con empuñadura de pistola, incluyendo tapa en la cantonera para acceder a la culata para guardar los útiles de limpieza. El acabado externo es el llamado camuflaje Mossy Oak® Treestand Sobre la acción aparece tallada una regleta Picatinny, a la que anclé mediante monturas Warne –altas- el visor.

De nuevo utilizo un Bushnell Elite 6500 4.5-30×50, con torreta correctora de paralaje y retícula Fine Multi-X. Esta última opción permite alta precisión junto a una buena dosis de pragmatismo. Supongo que alguno de ustedes pensará que lo oportuno, en este caso, hubiese sido echar mano de algún tipo de visor táctico o similar para vestir al R-25 a medida. Personalmente opino que en caza hemos de escapar de todo aquello que en vez de acercarnos a ganar tiempo, se acabe convirtiendo en un engorro superfluo. Sea práctico y aunque ponga técnica actual en su equipo, le sugiero que para caza solo utilice material de caza; por mucho que le guste el equipamiento militar, acabará agradeciéndolo. El 6500 lleva las lentes tratadas con Raindguard, tubo de 30 mm y una terminación impecable. Pesa casi 600 gramos y mide 34.3 cm. Evidentemente si atiende a los números, observará que es un visor muy grande, haciendo del conjunto final de todo menos ligero, pero eso sí, con una gran potencia tanto lumínica como de aumentos.

TIRANDO

Para la prueba he contado con munición de las cartucheras Remington y Norma. Del americano Accutip de 95 grains y Core Lokt Ultra Bonded de 100. Del sueco Norma Nosler Ballistic Tip de 90 grains. Se tata en los tres casos de cargas para caza mayor, estando indicadas especialmente las puntas de polímero para especies ligeras tipo corzo y rebeco, con una muy buena balística externa y una rápida expansión tras el impacto. Con la Ultra Bonded, en cambio, cubrimos absolutamente todas las piezas que podemos cazar en España. Tenga en cuenta que se trata de un proyectil soldado con alta retención residual tras el impacto. Unido a su peso, casi límite en este diámetro, ofrece la máxima fiabilidad sobre piezas grandes.

Tras limpiar el cañón y montar el visor, me traslado a la cancha del Club Principado de Oviedo. La primera sesión la dedico a familiarizarme con el rifle y ponerlo a tiro. El visor, probado hace pocos días en otro arma, por suerte ya me resulta familiar. Dianas a 50 metros, coloco el cargador lleno al límite, con cuatro cartuchos, tiro de la palanca de armado y la suelto con el consiguiente fuerte sonido del acerrojamiento. Para comprobar la correcta alimentación, de nuevo tiro de ella hacia atrás y descubro que no tiene bala en recámara. Aprieto el cargador apareciendo ahora un clic nítido que da garantía de la correcta colocación. Repito la operación y ahora si está cargado. El disparador tiene recorrido y dos tiempos, dando en un principio la impresión de no facilitar la puntería, algo que pronto, al primer disparo, se disipa para siempre. El retroceso es… ¿Cómo cree usted? Pues mínimo, claro que si. Al peso del conjunto se une el semiautomatismo y lo suave del cartucho, amasando un pastel que se mueve muy poco. Cambio la diana a 100 metros y hago varias agrupaciones, sorprendiéndome lo preciso que es.

A los pocos días me lo llevo al corzo a los Ancares leoneses. Salgo en dos jornadas de caza con él, sin suerte en ninguno de ellas. La verdad es que algo de culpa tengo yo… no es cuestión de achacarlo solo al mal fario. A un buen corzo, recechándolo al amanecer después de haberlo fijado en unas huertas, no lo veo y me lo trago, pasándolo de largo con la posterior carrera amenizada con ladridos. En otras dos ocasiones se me escapa la oportunidad de tirar raposos, ambas por andar un poco lento de reflejos. De todas maneras tengo que reseñar aquí que el equipo es bastante pesado para llevarlo colgado al hombro, acabando por molestar aun usando una buena correa. Llegado el momento, elija un visor lo mas ligero posible en un intento por hacerlo algo mas confortable.

De nuevo en cancha realizo la prueba de precisión. Elijo la peor tarde de todo el mes, con lluvia y poca luz, y aun consiguiendo unos notables resultados, me queda cierto escozor. Debería haber guardado las dianas del primer día para enseñarle los tiros unos encima de otros y que viesen hasta donde es capaz de llegar el R-25. Hago como habitualmente un solo grupo por carga, cerrándose las Norma Nosler Ballistic Tip en 2.8 cm, las Remington AccuTip en 3.5 y las Core Lokt Ultra Bonded en 3.7 cm. En campo abierto lo pruebo a mano alzada y en secuencia rápida de disparo. El resultado es magnífico a pesar de que cuesta mantener firme sus 4.6 kilos. Esto último, apoyado, se transforma en ventaja, aumentando la estabilidad, facilitándonos tremendamente mejorar nuestra efectividad al aminorar los movimientos.

CONCLUSIÓN

Moderno, preciso y fiable, aporta una posibilidad mas al cazador que guste de usar armas con cara militar. Recamarado en .243 Winchester es una buena opción para la caza del corzo al acecho, donde la potencia y luminosidad del visor probado jugara su mejor baza. Para descastes, el cóctel entre su alto poder de fuego y su precisión puede sernos muy útil. Su estética no engaña, camuflaje de última generación vistiendo un perfil de película. Podrá gustarle o no, pero apuesto a que a nadie va a dejar impasible. El Remington R-25 es simplemente: ¡¡espectacular!!

NOTA IMPORTANTE: PARA ADQUISICIÓN DE ESTE ARTÍCULO SE REQUIERE DE LA TENENCIA DEL PERMISO DE ARMAS EN VIGOR TIPO “D”

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